Dos comentarios sobre un cuento de San Casimiro
Narrar es evocar significados, y en eso es muy diestro nuestro querido amigo Paco Fustero quien con sus sabrosos comentarios de algún hecho histórico o de un sencillo episodio familiar, siempre logra que quien lo escucha abra sus ventanas a las emociones más genuinas. Y de esta magia desde luego no escapa “El Plan de las tejas”, su primera narración en blanco y negro, la cual se sitúa en este espacio generoso que es la hacienda “El Quebradon”en las cercanías de San Casimiro, estado Aragua verdor que lo acogió a temprana edad, “El Plan de las tejas” es el escenario donde se dan cita lo cotidiano, lo familiar, lo rural, lo político y lo ritual, como entretelones de una historia centrada en el lazo indisoluble sellado por Manuel Matos y Lucia Cáceres, en los albores del siglo veinte. Una narración que redibuja aquel “Como fuimos”, relatado a Paco en muchos casos por sus mismos protagonistas.
Doce capítulos… conversados en las ramas del samán de Consuelito. Perfumado por malabares y mastranzo. Curados con mango y belladona. Comentados por paredes que oyen. Abatidos por cólicos misereres. Iluminados por un cometa mal augurio. Llorados durante toda una vida, vividos en una semana de pasión. Vestidos por sedas de “
“El Plan de las tejas”…es como para comerselo con tasajo y cuarapo.
Jesus Caviglia
Caracas 2006
Me pareció excelente tu estilo sencillo y directo, y admiré tus conocimientos en las costumbres y el lenguaje de los habitantes del pueblo de San Casimiro. Las creencias de tiempos idos y tal vez no tan idos, porque seguramente muchas subsisten todavía, lo llevan a uno en tu relato por los caminos del recuerdo y de las nostalgias. Tus personajes tienen mucha vida y algunos son encantadores. También me pareció el relato muy efectivo en los pasajes dramáticos y más oscuros, el capítulo "Las Lluvias Aplacan
En fin, me gustó mucho todo y te doy las gracias de nuevo por enviarme "El Plan de las Tejas", y te auguro mucho éxito con su publicación. Que tu pluma siga garrapateando cosas buenas para que todos podamos aprovechar de ellas.
Néstor Lovera.
Londres 2007
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