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jueves, 30 de julio de 2009

La Bendición del Templo


Crónicas de un Sancasimireño Por: Salvador Rodríguez






Bendice, Señor, sus logros
y acepta la obra de sus manos.
(Deuteronomio 33:11)



Los preparativos para la construcción de la iglesia de San Casimiro de Güiripa comienzan el 4 de Marzo de 1875, día del santo patrono de San Casimiro. Desde hace algún tiempo el presbítero Pablo Ramón Zamora Milano venia fomentando la idea de construir el nuevo templo.
Es en las festividades patronales, cuando el cura dr. Juan José Tovar se hace portavoz de la especie. Es en el sermón del 4 de Marzo que le propone a la feligresía allí reunida la edificación de la iglesia y convoca a una reunión al finalizar la misa. Se congregan ricos y pobres para escuchar al cura Tovar. Al concluir las intervenciones y ya agotado el punto de la convocatoria, se nombra una junta por aclamación que la preside el párroco y la integran el Gral. Laureano Carballo, don Lorenzo Zamora Carpio, Gral. Ramón Guerra, don Manuel Castillo, don José Vicente Garban, don Demetrio Domínguez, don Diego Hidalgo y como tesorero don Lucas Castillo. Se acuerda la construcción y se escoge el mismo lugar donde estuvo la primera iglesia.

Al día siguiente muchos son los asistentes para presenciar la colocación de la primera piedra. Hay hermosos discursos para la solemnidad del caso y todos los presentes adquieren el compromiso ante la población. Pasadas las fiestas, don Manuel Castillo, quien había estudiado ingeniería colabora en la elaboración de los planos, los cuales ejecuta con máxima maestría el maestro victoriano Felipe Manzo. La directiva “se reúne con mucha frecuencia y deciden que no quieren una obra modesta sino algo monumental con 2 torres y cúpula, tres naves y una fachada imponente; tendría 42 metros de largo, 22 de ancho y 9 metros de altura y un presbiterio rematado por una airosa cúpula de 18 metros de altura. La fachada con 3 puertas, una para cada nave, un coro a todo lo ancho con ventanas y 2 airosas torres campaneras con sus cupulillas”. Toda una singular y suntuosa iglesia que demostrara para las generaciones venideras, la generosidad de los pobladores de esa época y sirviera para recordar a estas generaciones de que cuando los sancasimireños se unen se puede lograr estupendas cosas.

A los 5 días de la conmemoración del santo patrono se inician las faenas. El pueblo es un solo hombre. Unos daban la contribución en dinero y otros con su trabajo que llegó a ser este último el fundamento meritorio para la edificación. Escuchaba decir a la abuela Manuela con sus 110 años de edad de que había cargado piedra y arena del río. Había mística y perseverancia en aquella gente. No se amilanaron ante las tragedias de la naturaleza y ni en las originadas por las pasiones del hombre y los desaciertos de malos gobiernos. Tardó más de 3 décadas la fabricación del templo a pesar de la epidemia de fiebre amarilla, terremotos, la guerra entre caudillos y la baja en los precios del café.

El 25 de enero de 1896 realiza monseñor Sendrea su primera visita pastoral a San Casimiro de Güiripa. Al llegar inspecciona la fábrica del nuevo templo y ordena celebrar misa antes de que esté concluido. El 20 de septiembre de 1908, recibe la parroquia el cura Lucas Guillermo Castillo Hernández de manos del presbítero Cándido Machado. El 13 de febrero de 1909 monseñor Felipe Neri Sendrea realiza otra visita pastoral. Lucas Guillermo lo acompaña en Zuata donde hay misas, confesiones, matrimonios, bautizos y confirmaciones. El 14 llega a San Casimiro a media tarde y lo reciben con discursos Miguel Zamora Bolívar y don Antonio Torrealba. El 19 de febrero a las 9 de la mañana repican las campanas anunciando el comienzo de la ceremonia de la bendición del templo. En el presbiterio los padrinos de la ceremonia. Allí estaban algunos de los que habían formado parte de la junta que realizó la edificación.

Su señoría ilustrísima monseñor Sendrea da comienzo al acto. Lo asisten el vicario Ramón Silva y los párrocos Jesús Martínez y Diego Luis Falcón. El padre Lucas Guillermo Castillo Hernández es el maestro de ceremonia. Todos los presentes en tan ceremonioso acto veían realizado sus sueños y sacrificios. El próximo año se cumple un siglo de tan genuino acto. Se podría celebrar algo para recordar tan histórica fecha.

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